domingo, 3 de octubre de 2010

El cáncer y el demonio de Tasmania

La primera imagen que nos viene a la cabeza cuando alguien menciona un demonio de Tasmania es el hiperactivo dibujo animado de la Warner con tendencia a ponerlo todo patas arriba. Pero esta criatura existe en realidad: es un pequeño marsupial que se encuentra sólo en Australia. Se ha hecho famoso en el entorno biomédico porque ha planteado un enigma que los científicos que investigan el cáncer aún están intentando resolver.
A finales del siglo pasado se descubrió que los demonios sufrían un tipo muy particular de tumor agresivo que crecía alrededor de la boca y los mataba en poco más de un año. En cuestión de una década, este cáncer acabó con la mitad de la población de demonios de Tasmania en libertad y se calcula que si no se encuentra pronto una solución, la especie se habrá extinguido antes del 2040.
Lo más interesante fue descubrir que ésta es una enfermedad transmisible. Sabemos que los cánceres no son contagiosos: nadie “coge” uno por estar en contacto con un enfermo. El caso del demonio es el primero que contradice esta máxima (si exceptuamos un raro tumor venéreo que se ve en perros), lo cual es toda una sorpresa. Hace cuatro años se propuso que el cáncer pasaba de un animal a otro gracias a sus violentas tradiciones: los demonios se pelean a menudo e incluso cuando se aparean se les puede acusar de todo menos de ser románticos. De estas escaramuzas acaban llenos de mordeduras y cortes, sobretodo en el morro. Así es como las células del cáncer “infectan” las heridas de los animales sanos y empiezan a crecer tumores rápidamente.
fuente: http://www.elmundo.es/blogs/salud/investigacion/2010/09/29/el-cancer-y-el-demonio-de-tasmania.html

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