El viento ha dado una tregua al Gobierno de Japón en su lucha a contrarreloj para evitar una catástrofe nuclear en una jornada en la que por primera vez se ha confirmado la presencia de radiaciones dañinas para salud tras una nueva explosión y un incendio en dos reactores de la central de Fukushima, en la que por primera vez se registran daños en el núcleo de uno de los reactores aunque está bajando el nivel de radiación.
Según la Organización Meterologógica Mundial (OMM), los vientos se han llevado al océano los vapores rediactivos emitidos por los reactores de Fukushima en un intento por enfriarlos tras los daños en los sistemas de refrigeración provocados por el tsunami que arrasaba el país el pasado 11 de marzo.
Daño en el núcleo del reactor 2
Sin embargo, como el propio director del OIEA, el japonés Yukiya Amano, ha reconocido puede que lo peor esté por llegar ya que la explosión que se ha producido en el reactor del número dos ha podido provocar daños del 5% en el núcleo del reactor, en el que es el primer caso confirmado de este tipo de percances desde que se desató la crisis nuclear con la explosión del reactor 1 el pasado sábado.
Con todo, para Amano, aunque los recientes acontecimientos hacen que la situación en Japón sea "preocupante", aún la situación es distinta a la catástrofe de Chernóbil de 1986.
Francia eleva la alerta
Ante esto, la Autoridad de Seguridad Nuclear de Francia (ASN) ha advertido este martes que el accidente nuclear en la central de Fukushima podría elevarse al nivel seis en una escala internacional de uno a siete.
La Agencia de Seguridad Japonesa ha decidido no subir el nivel como pide Francia y lo ha dejado en el cuatro, tal y como estableció el pasado sábado.
Para el Gobierno francés, el riesgo por el accidente nuclear en Japón es "extremadamente elevado" y las últimas evoluciones parecen llevar a una catástrofe nuclear peor que el incidente en Estado Unidos en 1979.
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